
“La primavera la sangre altera…” Es una de esas frases populares que todos hemos escuchado alguna vez. Pero, ¿hay algo de verdad en este dicho? ¿Por qué con más luz cambian nuestro ánimo, nuestro sueño e incluso nuestras relaciones sociales?
Para entender mejor esta conexión entre la estación, nuestro cuerpo y nuestra mente, nos acompaña hoy Enrique Díaz, director de Promove Fisioterapia en Tomares, Sevilla. Él nos ayuda a desvelar qué ocurre realmente en nuestro organismo durante estos meses de cambio.
La Primavera: ¿Mito o Realidad para Nuestro Organismo?
Podríamos pensar que es solo un dicho, pero tiene bastante de realidad. Nuestro cuerpo no funciona de forma aislada; está muy conectado con el entorno natural, especialmente con la luz. Cuando llega la primavera, aumentan las horas de luz y esto impacta directamente en nuestro ritmo circadiano. Es lo que conocemos como nuestro reloj biológico interno.
Este cambio provoca que el organismo se active más. Notamos diferencias en cómo dormimos, en nuestro estado de ánimo y en la energía que sentimos. No es que la primavera nos “altere” en un sentido negativo, sino que nos “reactiva”.
La luz es una señal biológica muy potente. Durante el día, sobre todo la natural, activa nuestro sistema nervioso. Esto mejora la atención y regula funciones hormonales importantes. Cuando esta exposición aumenta en primavera, el cuerpo entra en un estado más activo. Sentimos más energía, más ganas de movernos e incluso de interactuar socialmente. Pero esta activación también exige una adaptación. Si no estamos bien regulados o no descansamos lo suficiente, este aumento de estímulo puede generar fatiga o una sensación de desajuste.

Ritmo Circadiano, Sueño y la Influencia de la Luz Artificial
El cuerpo humano tiene ritmos muy precisos. Un ejemplo claro es el cambio de hora. Aunque solo sea una hora, genera un pequeño “jet lag” interno. Al modificar nuestros horarios de forma artificial, el cuerpo necesita unos días para reajustarse. En este proceso, pueden aparecer síntomas comunes como peor calidad del sueño, cansancio, irritabilidad o menor concentración.
Existe un dato curioso, pero revelador: un estudio publicado en la prestigiosa revista Current Biology encontró un aumento del 6% en los accidentes de tráfico mortales tras el cambio al horario de verano. Esto no significa que conduzcamos peor. Simplemente, refleja cómo una pequeña alteración del sueño puede afectar la atención y el tiempo de reacción. Es una situación real, especialmente para personas más sensibles al estrés o con rutinas irregulares.
Además de los cambios naturales, la luz artificial también juega un papel crucial. Por la noche, la luz azul de pantallas y LEDs puede inhibir la producción de melatonina. Esta hormona es clave para el descanso y la recuperación. La melatonina no solo nos ayuda a dormir; es el antioxidante más potente de nuestro cuerpo. Si bloqueamos su producción con luces artificiales, le “robamos” a nuestro organismo su mantenimiento nocturno tan necesario. El cerebro interpreta que aún es de día, manteniendo activado el sistema nervioso cuando debería relajarse.
Por eso, vemos a deportistas como Marcos Llorente usando gafas con filtros para reducir ese estímulo nocturno. Puede ser una ayuda, sí, pero lo esencial no es la herramienta, sino el hábito: menos pantallas, más oscuridad y respetar los ritmos naturales. Usar luces cálidas en los dormitorios, por ejemplo, es fundamental.

Más Conexión Social y Estrategias para una Adaptación Saludable
Con más horas de luz, también tendemos a salir más, a relacionarnos más. Esto no es solo un aspecto social, es biológico. Estudios recientes indican que el aislamiento social crónico se asocia a un aumento significativo del riesgo cardiovascular, de aproximadamente el 30%. ¿La razón? La conexión humana regula nuestro sistema nervioso. Además, reduce el estrés e incluso mejora la respuesta inflamatoria del organismo. Relacionarnos no solo nos hace sentir mejor; también protege nuestra salud integral.
Para adaptarnos mejor a todos estos cambios de luz y horario, lo más importante es volver a lo básico. Son estrategias sencillas, pero muy potentes:
- Exponernos a luz natural por la mañana.
- Mantener horarios regulares de sueño.
- Reducir la exposición a pantallas por la noche.
- Movernos a diario y practicar ejercicio terapéutico.
- Cuidar nuestras relaciones sociales.
Cuando entendemos cómo funciona nuestro cuerpo y respetamos sus ritmos, no solo nos adaptamos mejor. También vivimos con más energía y una mayor sensación de bienestar.
Si quieres escuchar la entrevista completa que de este tema, le hace el periodista Santiago Ortega en el programa Ser Deportivos Andalucía a Enrique Diaz, puedes hacerlo en el reproductor.
Programa emitido el 5 de abril de 2026
“La primavera no nos altera… nos activa.
Y si aprendemos a acompañar ese cambio, puede ser una gran oportunidad para sentirnos mejor.”

Enrique Díaz Sánchez
Director de Promove Fisioterapia
Colegiado nº 95