Cuando el cuerpo habla lo que la emoción calla

Ago 2, 2025

Mujer tumbada en una camilla de fisioterapia con expresión introspectiva, acompañada por un fisioterapeuta

“El cuerpo es el inconsciente visible.” – Wilhelm Reich

Una mirada psicosomática al malestar físico

Vivimos en una cultura que nos ha enseñado a separar la mente del cuerpo, como si fueran dos entidades distintas. Esta visión dualista, heredada del pensamiento cartesiano, ha marcado profundamente nuestra manera de entender la salud.

Sin embargo, cada vez más investigaciones y enfoques terapéuticos nos recuerdan algo fundamental: el cuerpo y la mente son una unidad indivisible.

 

Lo que no se expresa emocionalmente, se manifiesta corporalmente.

Desde la psicoterapia psicosomática, entendemos que muchos síntomas físicos, especialmente aquellos que aparecen sin una causa médica clara, pueden ser una forma de expresión de conflictos emocionales no resueltos o reprimidos. Dolores musculares persistentes, migrañas, fatiga crónica, colon irritable, enfermedades dermatológicas, entre otras, pueden estar revelando una tensión psíquica acumulada que el cuerpo necesita sacar a la luz.

 

El cuerpo como portavoz de la emoción

Franz Alexander, uno de los pioneros de la medicina psicosomática, ya en los años 50 planteaba que algunas enfermedades tienen un origen emocional específico, denominadas “enfermedades psicosomáticas clásicas” (como el asma, la úlcera péptica o la hipertensión esencial). Él decía que cuando la emoción no encuentra una vía de descarga adecuada, el cuerpo se convierte en el escenario del conflicto.

Hoy, la neurociencia afectiva respalda esta visión. Investigaciones de Antonio Damasio, neurólogo y neurocientífico, muestran cómo las emociones están profundamente implicadas en la toma de decisiones, el funcionamiento fisiológico y la salud general. En su obra El error de Descartes (1994), Damasio demuestra que la separación entre mente y cuerpo es artificial, y que las emociones tienen una base corporal clara. Las experiencias emocionales afectan directamente al sistema nervioso autónomo, al sistema endocrino y al sistema inmunológico.

 

¿Por qué el cuerpo “elige” hablar?

Muchas veces, las personas viven situaciones difíciles que no pueden o no se permiten expresar: tristeza contenida, rabia reprimida, miedo silenciado, exigencias internas constantes. En contextos de estrés sostenido, abuso, duelos no elaborados o traumas no conscientes, el cuerpo se convierte en una vía de escape.

Este proceso no es voluntario ni consciente. El organismo, buscando autorregulación, canaliza ese exceso de carga emocional hacia el cuerpo. Es una forma de protegernos psíquicamente. Como decía Alice Miller, psicoterapeuta suiza, “el cuerpo nunca miente”. Cuando la mente no puede sostener más, el cuerpo actúa como testigo fiel de lo vivido.

 

Ejemplos comunes de somatización emocional

Algunos síntomas frecuentes en la práctica clínica psicosomática incluyen:

  • Dolor de espalda o cuello persistente: asociado muchas veces con cargas emocionales o responsabilidades no compartidas.
  • Problemas gastrointestinales (colon irritable, gastritis): relacionados con el miedo, la ansiedad o la necesidad de “tragar” situaciones difíciles.
  • Fatiga crónica: puede aparecer en personas que han vivido con altos niveles de exigencia o hiperresponsabilidad emocional.

 

¿Qué hacer cuando el cuerpo habla?

  1. Escuchar sin juicio: En lugar de luchar contra el síntoma, podemos comenzar por preguntarnos: ¿Qué me está diciendo mi cuerpo? ¿Qué situación o emoción no estoy mirando?
  2. Buscar acompañamiento psicoterapéutico: La psicoterapia psicosomática ayuda a explorar estas conexiones cuerpo-mente, dando un espacio seguro a las emociones negadas.
  3. Cultivar la conexión cuerpo-emoción: Actividades como la respiración consciente, el movimiento libre, la escritura emocional o la terapia corporal favorecen esta integración.
  4. Reconocer que no es “todo psicológico”: Afirmar un origen emocional de ciertos síntomas no implica negar su realidad física. De hecho, parte del abordaje implica colaborar con otros profesionales sanitarios, como los compañeros fisioterapeutas, para un tratamiento integral.

 

El síntoma como aliado

En lugar de ver al cuerpo como enemigo cuando duele, podemos empezar a verlo como un mensajero. El síntoma no es el problema, sino una señal de que algo necesita ser atendido en otro plano. La verdadera curación no siempre viene de suprimir el síntoma, sino de comprender el mensaje que trae consigo.

Como dice el psiquiatra y psicoterapeuta Luis Chiozza, experto en medicina psicosomática: “la enfermedad es una metáfora viva del conflicto interior.” Y cuando nos damos el permiso de explorar ese conflicto, no solo mejoramos nuestros síntomas, sino que abrimos la puerta a una vida más coherente, más conectada y más libre.

 

Referencias

  • Damasio, A. R. (1994). El error de Descartes: la emoción, la razón y el cerebro humano. Crítica.
  • Alexander, F. (1950). Psychosomatic Medicine: Its Principles and Applications. Norton.
  • Chiozza, L. (2004). Por qué enfermamos. Libros del Zorzal.
  • Miller, A. (1981). El drama del niño dotado. Tusquets.
  • Van der Kolk, B. (2014). The Body Keeps the Score. Viking.

Escuchar al cuerpo es escuchar el alma. No lo silencies, te está hablando.

 

Esther Rodríguez Díaz
Psicóloga Sanitaria AN08745