Articulación Temporomandibular, Fisioterapia y Postura

Como hemos hablado en otra entrada anterior del blog (ver aquí), el sistema fascial es una red continua que sirve de estructura conectora de regiones corporales aparentemente distantes. Es la fascia la que nos permite comprender el modelo biotensegridal del movimiento humano. Desde este modelo no podemos entender la mecánica global del cuerpo atendiendo solo a la mecánica local y aislada de una parte de él. Del mismo modo, no podemos comprender el funcionamiento de la articulación temporomandibular (ATM) si sólo atendemos a la relación y el movimiento existente entre el temporal, la mandíbula y el esfenoides (por la inserción que presta a los músculos pterigoideos, de gran importancia en esta articulación). Desde un enfoque global, la ATM y cómo se mueve esta, depende de la interrelación de múltiples regiones cercanas e incluso distantes a la articulación en sí.

Modificado de photo by Keitravis Squire on Unsplash

Los músculos masticadores mueven la mandíbula hacia arriba (la boca se cierra), hacia abajo (la boca se abre), hacia delante, atrás y hacia los laterales. Estos movimientos tienen lugar en base al cambio de posición del cóndilo mandibular en la cavidad mandibular del temporal. Es decir, tienen lugar en la ATM.

Estos músculos pueden cambiar de tensión y “contracturarse” por un traumatismo, por cómo cambia la oclusión (forma de morder) por la falta de una o varias piezas dentales, por el mantenimiento de hábitos disfuncionales cómo puede ser la onicofagia (comerse las uñas), comer pipas, bruxismo, etc. Esa contractura puede aparecer de un solo lado o de forma bilateral, de forma simétrica o asimétrica. Dependiendo de cómo tenga lugar ese cambio de tensión, va a tener como resultante la colocación de la mandíbula en una posición determinada y, por tanto, una forma muy concreta de moverse, pudiendo verse modificada su posición y movimiento fisiológicos.

Photo by Arthur Lambillotte on Unsplash

Por ejemplo, la tensión permanente del Pterigoideo externo puede favorecer un desplazamiento anterior del menisco articular y eso traducirse en síntomas como chasquidos articulares y dolor en la ATM. Pero además, puede provocar cefaleas con dolor en las sienes, y/o detrás del ojo también puede provocar dificultades para enfocar la vista, entre otros síntomas.

Lo descrito tiene sentido visto desde una perspectiva local. Pero si cambiamos el enfoque y miramos en “modo panorámica”, no podemos perder de vista la relación de esta zona (la ATM) con la región cervical (musculatura prevertebral, suboccipital, sistema hioideo, el esternocleidooccipitomastoideo), la cara (músculos de la mímica), los hombros y el tórax.

Siguiendo una cascada lineal de tensiones podemos comprender cómo es muy posible que un bruxista, por sobreuso, tenga acortados y retraídos todos los músculos que producen el cierre mandibular (temporales, maseteros, pterigoideos internos y vientre superior de los pterigoideos externos). En ese cierre forzado de la boca participan también los esternocleidomastoideos (ECM), que también pueden verse retraídos y, por tanto, favorecer una posición adelantada de la cabeza. Eso, a su vez, puede provocar la retracción de la musculatura suboccipital y generar tensión en la caja torácica, pudiéndose modificar en patrón respiratorio. Así, podrían ser coexistentes el dolor y los ruidos de la ATM con un desplazamiento anterior de la cabeza, que pudiera llevar asociado una compensación a nivel de los hombros y posiblemente del tórax. Siguiendo este razonamiento, resulta fácil comprender cómo un cambio en la posición de la cabeza podría alterar la curva del raquis cervical que, a su vez, podría suponer un cambio en la posición del centro de gravedad. Y, por tanto, un cambio también en la distribución de cargas en el resto de la columna, que se podría traducir en el cambio de la distribución de cargas en el apoyo plantar.

Y, por supuesto, no podemos olvidar que, como la ATM posibilita todos los movimientos de la boca y esta está al servicio de la comunicación (verbal y gestual), todos los músculos de la cara o, lo que es igual, de la mímica, deberán tenerse presente al evaluar y tratar dicha articulación

En resumen, para valorar y tratar la ATM es recomendable tener en cuenta cómo se mueve localmente y las interrelaciones de los elementos que la forman, pero también tener presente que puede afectar a estructuras vecinas y distantes.

Si tienes alguna pregunta, no dudes en llamarnos a Promove Fisioterapia o escribirnos. Estaremos encantados de atenderte.

AGRADECIMIENTOS

GRACIAS infinitas a la Escuela de Terapias Miofasciales TUPIMEK, por brindarme la oportunidad de conocer este abordaje terapéutico.

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