Del centro o Powerhouse de Pilates a la estabilidad vertebral y al Control Motor

El centro o centering y la respiración (que veremos en otro post) pueden considerarse los dos principios más importantes del Método Pilates debido a que marcan la pauta durante la ejecución de todos y cada uno de los ejercicios que engloba esta forma de trabajo físico y mental. Sin embargo, la concepción de estos dos principios ha ido modificándose a lo largo del tiempo.

¿QUÉ ES EL POWERHOUSE?

Durante la práctica del Pilates es necesario activar el powerhouse durante la ejecución de los ejercicios. Pero, ¿qué es el powerhouse? Cuando Joseph Pilates hacía referencia a este término se refería a toda la musculatura del centro del cuerpo y nunca especificó de forma pormenorizada qué era exactamente. Esta ambigüedad ha podido ser la causa de que diferentes profesionales hayan interpretado el powerhouse de forma distinta. Latey (2001) lo describe como la zona corporal delimitada por una banda continua, de delante hacia atrás, que va desde el reborde costal hasta la línea que une las caderas. Por otro lado, Muscolino y Cipriani (2004 a y b) incluyen en esta definición a la musculatura del suelo pélvico.

El powerhouse y sus componentes (Muscolino y Cipriano, 2004 a).

Muscolino y Cipriani (2004 a) son quienes hicieron la primera aproximación descriptiva, recogida en la literatura científica, de los grupos musculares que conforman el powerhouse. Según ellos se compone del abdomen anterior y posterior, la pelvis, así como los músculos y las articulaciones que se encuentran en ambas regiones (articulaciones de la columna lumbar, la charnela lumbosacra y las articulaciones coxofemorales). En cada grupo muscular especifican los músculos que los integran. Así, según estos autores, el powerhouse estaría formado por:

  • Flexores del tronco: recto abdominal, oblicuo externo, oblicuo interno y transverso abdominal.
  • Extensores espinales lumbares: erector espinal, transversoespinoso con los multifidos y el cuadrado lumbar.
  • Musculatura del suelo pélvico: elevador del ano, coccígeo, transverso perineal superficial y profundo y otros.
  • Extensores de cadera: glúteo mayor, pero pudiendo incluir los isquiotibiales y la porción posterior del aductor mayor.
  • Flexores de la cadera: psoas-iliaco, recto femoral, sartorio, tensor de la fascia lata y porción más anterior de los aductores de cadera.

A pesar de esta descripción, actualmente se entiende por centering “la búsqueda del origen del movimiento en los músculos del centro o núcleo del cuerpo, formado por los músculos profundos estabilizadores de la columna lumbar” (Siler, 2000; Selby, 2002; García-Pastor, 2009). Este concepto se debe a la incorporación en el Método Pilates de los trabajos desarrollados por Panjabi (1992 a y b) y Comerford y Mottram (2001 a y b), es decir, a la integración de la estabilidad vertebral y el control motor en la práctica del Pilates.

INTEGRACIÓN DE LA ESTABILIDAD VERTEBRAL Y EL CONTROL MOTOR EN LA PRÁCTICA DEL PILATES FISIOTERAPÉUTICO

Panjabi (1992 a y b) explicó el mecanismo que proporciona la estabilidad vertebral estableciendo la interrelación de los diferentes subsistemas que participan: el subsistema de control pasivo, compuesto por los elementos óseos (vértebras), los ligamentos, cápsulas articulares y fascias; el subsistema de control activo, formado por la musculatura y tendones; y un tercer subsistema, el neural, integrado por el sistema nervioso central, periférico y todos los receptores que captan información de las estructuras en las que se encuentran. De modo que para que haya estabilidad vertebral es imprescindible el equilibrio entre los tres subsistemas.

Por otro lado, Commerford y Mottram (2001 b), basándose en las propuestas previas de Janda (1983, 1985), Bergmark (1989) y Sahrmann (2006), hicieron una clasificación de los músculos que componen el subsistema de control activo. Diferenciaron entre los músculos pertenecientes al sistema estabilizador local, los que integraban el sistema estabilizador global y los que configuraban el sistema movilizador global, sus características y sus tendencias lesionales. Posteriormente explicaron cómo debe entrenarse cada sistema muscular para devolverle su equilibrio y, por tanto, conseguir la estabilidad vertebral y articular perdidas (Commerford y Mottram (2001 a) o, como ellos lo llaman, el Control Motor.

En el Pilates Tradicional se trabajaba en deslordosis lumbar o imprint (Muscolino y Cipriani, 2004 a y b). Sin embargo, en el Pilates Fisioterapéutico, al incorporar la propuesta de Panjabi (a y b) y Commerford y Mottram (2001 a y b), los ejercicios se realizan en posición fisiológica o posición o zona neutra de las diferentes articulaciones intervertebrales y de los miembros. Una articulación se encuentra en posición neutra cuando su estrés interno es mínimo y el esfuerzo muscular para mantener la posición también (Panjabi 1992 b).

En el Pilates Fisioterapéutico, por tanto, se entrena manteniendo la zona lumbopélvica en posición neutra (lo llamaremos pelvis neutra). Esto va a requerir del adecuado reclutamiento de la musculatura profunda, es decir, de los músculos que conforman el sistema estabilizador local de la región abdómino o lumbopélvica. De este modo, para nosotros el powerhouse va a estar formado por los músculos profundos o cápsula abdominal descrita por Richardson y otros (1999) y Sapsford (2001), es decir, por el diafragma, transverso abdominal (TrA), multifidos (MU) y el suelo pélvico (SP). Podemos, por tanto, describir un cilindro formado por el diafragma como límite superior, el SP tapizando caudalmente, el TrA delimitando anterolateralmente el abdomen, y las fibras más posteriores y profundas del psoas junto con los músculos erectores profundos por detrás (de forma genérica se habla de multifidos). Sin embargo, no podemos olvidar, como recoge García-Pastor en su tesis (2009), que el equipo de fisioterapeutas de la Universidad de Queensland (Australia) consideran que los músculos requeridos para la estabilización lumbar son los citados anteriormente más el abdominal oblicuo interno y los erectores de la columna (Hodges y Richardson, 1996 a y b; Hodges y Richardson, 1997; Hodges y otros, 1997; Hodges y otros, 2001).

Componentes del Powerhouse. Músculos del sistema estabilizador local (modificación de Sapsford 2001).

Estos matices teóricos son de suma importancia en nuestra práctica asistencial puesto que explican nuestra forma de trabajar y de diseñar los programas de ejercicio terapéutico. Debido a la progresión histórica y conceptual que hemos descrito en esta entrada, en las primeras fases de nuestros tratamientos activos combinaremos ejercicios de Control Motor y ejercicios de Pilates Fisioterapéutico, complementándose ambas propuestas y permitiéndonos la individualización del programa a las necesidades específicas del paciente. En entradas posteriores veremos propuestas de tratamientos concretos.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

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  • Comerford, M.J, Mottram, S.L. (2001 b). Functional stability re-training: principles and strategies for managing mechanical dysfunction. Man Ther. 6(1):3-14.
  • García-Pastor, T. (2009). Efecto de la práctica del Método Pilates: beneficios en estado de salud, aspectos físicos y comportamentales. Tesis Doctoral. Universidad de Castilla-La Mancha. En: https://www.educacion.gob.es/teseo/mostrarRef.do?ref=839004.
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  • Selby, A. (2002). Pilates for pregnancy. Thorsons. London.
  • Siler, B. (2000). El Método Pilates. Ediciones Oniro. Barcelona.

Imagen de portada de Gertruda Valaseviciute en Unsplash.

Sara Cruz Sicilia